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Informe trimestral

Radar Económico · Informe trimestral · 2T/2025

87 lecturas · 4 capítulos · informe publicado por el Instituto

En este informePrincipales variables económicas de EspañaEstructura empresarial y composición del empleoIndicadores económicos de los hogaresIndicadores del mercado laboral

Resumen ejecutivo

Entorno general

El primer semestre de 2025 dibuja un escenario económico donde la actividad continúa avanzando en términos de empleo, renta y masa salarial, pero aparecen signos que invitan a una lectura más prudente. La economía mantiene una inercia positiva heredada de 2023–2024, aunque empiezan a percibirse elementos de maduración del ciclo: menor dinamismo empresarial, pérdida de impulso en productividad, normalización del consumo real y retroceso en algunos flujos clave como la inversión extranjera.

Este conjunto de factores no implica un deterioro abrupto, pero sí conforma un entorno más exigente para la empresa, donde las decisiones estratégicas deben apoyarse en un análisis más fino de tendencias y riesgos. La combinación de costes laborales elevados, mayor incertidumbre regulatoria y un mercado internacional más competitivo sugiere que el crecimiento futuro podría depender más de eficiencia y escalabilidad que del simple aumento del empleo.

Dinámica empresarial y empleo

El número total de empresas afiliadas a la Seguridad Social presenta una variación ligeramente negativa en el segundo trimestre de 2025 (–0,4% interanual), un ajuste suave pero significativo en términos de tendencia.

Microempresas (<9 empleados): registran una corrección moderada, que en términos técnicos suele estar vinculada al aumento de costes operativos, a la desaceleración del consumo interno y a la menor disponibilidad de liquidez para actividades muy intensivas en mano de obra.

Pequeñas empresas (10–49): continúan creciendo, aunque con un ritmo inferior al observado en 2024, lo que sugiere una transición hacia un ciclo más estable y menos expansivo.

Medianas empresas (50–499): mantienen un dinamismo positivo, aunque más contenido que en ejercicios previos. Este comportamiento encaja con la fase de consolidación en la que suelen moverse las compañías de este tamaño cuando se modera el entorno macro.

Grandes empresas (>500): siguen expandiéndose, pero entran en una etapa de normalización tras el notable impulso registrado en 2024, un año marcado por fuertes procesos de inversión y reorganización productiva.
El patrón que emerge es claro: el crecimiento empresarial se desplaza hacia segmentos de mayor tamaño, mientras que la base microempresarial pierde algo de tracción. Esto suele anticipar una fase más contenida en creación de empleo y en actividad económica, ya que las microempresas representan el grueso del tejido productivo y suelen actuar como indicador adelantado de ciclos.

Mercado laboral

El empleo sigue mostrando cifras de crecimiento significativas, aunque con un reparto desigual entre tamaños de empresa:

El empleo generado por empresas afiliadas avanza entre el 3% y el 3,5% interanual, impulsado especialmente por empresas medianas y grandes.

Las microempresas mantienen niveles muy próximos a los del año anterior, lo que limita su capacidad para absorber nuevo empleo.

La afiliación juvenil mejora ligeramente, aunque continúa por encima de los niveles medios europeos, reflejando un mercado laboral todavía tensionado para la población más joven.

El mercado laboral continúa su senda expansiva, pero apoyándose cada vez más en empresas de mayor dimensión. Esto fortalece la estabilidad del empleo, pero al mismo tiempo reduce diversificación productiva y eleva la dependencia de actores de gran escala, con implicaciones relevantes para el equilibrio del tejido empresarial.

Costes laborales y prestaciones

La remuneración de los asalariados mantiene un ritmo de crecimiento alto: +7,0% interanual tanto en T1 como en T2 de 2025.

Este comportamiento impulsa la masa salarial y refuerza la renta de los hogares, pero también incrementa los costes laborales unitarios, especialmente en sectores con márgenes reducidos o con baja capacidad de trasladar precios.

Las prestaciones por desempleo también crecen (6%–7%), en parte por el aumento de las bases de cotización y por la mayor intensidad en mecanismos de protección.
Nos encontramos en un entorno donde los ingresos de los hogares crecen con solidez, pero donde las empresas pueden sentir mayor presión sobre costes, lo que eleva la importancia de la productividad y de la eficiencia operativa.

El comportamiento financiero de los hogares durante el primer semestre de 2025 muestra un perfil equilibrado, con avances significativos en renta disponible y una mejora en la capacidad de ahorro, aunque acompañados de un incremento moderado del endeudamiento. Se trata de un entorno mixto: los ingresos de las familias crecen de forma sostenida, pero su estabilidad financiera depende cada vez más del comportamiento del crédito y de la evolución futura de los tipos de interés.

Hogares: renta, ahorro y deuda

El comportamiento financiero de los hogares durante el primer semestre de 2025 muestra un perfil equilibrado, con avances significativos en renta disponible y una mejora en la capacidad de ahorro, aunque acompañados de un incremento moderado del endeudamiento. Se trata de un entorno mixto: los ingresos de las familias crecen de forma sostenida, pero su estabilidad financiera depende cada vez más del comportamiento del crédito y de la evolución futura de los tipos de interés.

Renta disponible bruta: un crecimiento sólido pero sensible al ciclo

La renta disponible bruta de los hogares registra un aumento destacado en el primer semestre:

T2 2025: +6,0% interanual

Este crecimiento encuentra soporte en dos pilares:

La fuerte evolución de la remuneración de los asalariados, impulsada por aumentos salariales y por un volumen elevado de empleo.

La normalización de los precios, que reduce la erosión real del poder adquisitivo comparado con 2022–2023.

Este avance permite que el consumo mantenga cierto dinamismo, aunque sin la intensidad observada en años anteriores. La mejora en la renta disponible está alineada con el conjunto de economías europeas y sugiere que los hogares afrontan el año con capacidad financiera adicional, aunque todavía vigilante frente a la evolución de los precios y del mercado laboral.

Ahorro de los hogares: mejora estructural con elevada volatilidad trimestral

El ahorro de los hogares presenta una dinámica muy marcada por los patrones estacionales:

El ahorro bruto crece entre un 3,2% y un 6,3% interanual en los dos primeros trimestres.

La tasa de ahorro se mantiene alrededor del 12%, un nivel que puede considerarse saludable en un contexto de inflación moderada y tipos todavía restrictivos.

Es importante interpretar estos datos con cautela:

Los picos del segundo trimestre responden a los efectos de regularización fiscal y a pagos extraordinarios.

La caída del primer trimestre refleja el patrón habitual posterior a campañas navideñas.

Más allá de la estacionalidad, la tendencia subyacente indica que las familias han reconstruido parcialmente sus colchones de ahorro tras los años de mayor inflación, pero aún sin alcanzar los niveles de acumulación previos a la pandemia, especialmente en los segmentos de renta media-baja.

En términos macroeconómicos, esta mejora del ahorro puede generar un espacio para amortiguar ciclos de consumo más débiles en el segundo semestre del año.

Endeudamiento de los hogares: repunte moderado, pero dentro de márgenes sostenibles

El endeudamiento de los hogares retoma el crecimiento en 2025:

T2 2025: +2,6% interanual

Este avance se explica por:

Una reactivación gradual del crédito hipotecario, apoyada en expectativas de futuras bajadas de tipos.

Un aumento del crédito al consumo, ligado a la financiación de bienes duraderos y a la normalización del gasto tras la desaceleración de precios.

Sin embargo, el dato clave es la ratio de endeudamiento sobre renta disponible:

74%, un nivel bajo comparado con los máximos superiores al 100 % de los años previos a la crisis financiera.

Este indicador muestra que los hogares españoles mantienen una posición financiera razonablemente saneada, capaz de absorber incrementos moderados de tipos o tensiones temporales de crédito. Aun así, el repunte del endeudamiento sugiere que parte del consumo podría estar apoyándose en financiación, lo que refuerza la importancia de monitorizar la evolución del mercado laboral y la confianza de los consumidores en el segundo semestre.

los hogares presentan una situación estable:

Los ingresos crecen con intensidad gracias a salarios y empleo.

El ahorro mejora, permitiendo recomponer reservas financieras.

La deuda se incrementa, pero sin comprometer la sostenibilidad.

El principal punto de observación para el segundo semestre será determinar si el aumento del endeudamiento responde a una recuperación de la confianza o a la necesidad de compensar un consumo real que avanza con menos fuerza. Esta distinción será clave para interpretar la solidez futura del mercado interno.

Inversión extranjera

La inversión extranjera directa muestra una notable volatilidad:

T1 2025: –39,7% interanual

T2 2025: –71,2% interanual

Aunque 2024 cerró con operaciones de gran volumen, los datos de 2025 reflejan una postura más cauta de los inversores internacionales, posiblemente influida por el entorno global de tipos de interés, los cambios regulatorios y la percepción sobre el ciclo económico.

Los flujos de inversión exterior suelen ser sensibles a expectativas. La caída puede obedecer a factores coyunturales, pero conviene monitorizar si se consolida como tendencia estructural, ya que afecta a la capacidad del país para atraer proyectos de alto valor añadido.

Productividad

La productividad presenta avances moderados:

Por persona: +0,4%–0,5% en 2025.

Por hora trabajada: +1,1%–1,4%.

Estas cifras están alineadas con la media europea, pero siguen siendo insuficientes para compensar totalmente el incremento en remuneraciones. Esto hace más relevante la inversión en capital tecnológico, digitalización y reorganización productiva

Conclusiones generales

El primer semestre de 2025 ofrece una imagen de estabilidad, pero con señales claras de que la economía entra en una fase más exigente. El empleo y la renta crecen con solidez, pero la creación de empresas se modera, la inversión extranjera retrocede y los costes laborales continúan al alza.

Este contexto exige una mayor atención por parte del tejido empresarial a elementos como:

la eficiencia operativa,

la productividad,

la capacidad para absorber costes crecientes,

y la evolución del consumo y del entorno regulatorio en los próximos trimestres.

La economía española mantiene fundamentos robustos, pero transita hacia un escenario donde la prudencia y la planificación estratégica resultarán esenciales para afrontar el segundo semestre de 2025.

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En este informe: Principales variables económicas de España · Estructura empresarial y composición del empleo · Indicadores económicos de los hogares · Indicadores del mercado laboral

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